EL DERECHO DE IMAGEN Y LA DIFUSIÓN DE IMÁGENES Y VÍDEOS

El derecho a la propia imagen es un derecho fundamental reconocido en España dentro del ámbito del derecho a la intimidad.

Este derecho protege la imagen de cualquier persona física y el uso que se dé de esta.

Se trata de un derecho protegido por varias leyes y normativas, empezando por la propia Constitución, que, en su artículo 18 regula el derecho al honor, la intimidad y a la propia imagen.

Difusión de imágenes y vídeos sin consentimiento

Este derecho nos otorga pleno control sobre el uso que se hace de nuestra imagen y de esta forma nos permite impedir que esta se obtenga, reproduzca o publique por parte de una tercera parte sin la debida autorización.

El derecho al honor, la intimidad y la propia imagen a su vez fue desarrollado por la Ley Orgánica 1/1982. En ella se considera una intromisión ilegítima el hecho de captar, reproducir o publicar imágenes y vídeos de una persona en momentos que pertenezcan al ámbito de su vida privada.

Por otro lado, en el Código Penal, en concreto en materia de revelación de secretos, considera un delito “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apropie de sus papeles, mensajes de correo electrónico, cartas o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o use mecanismos técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”

¿Qué dice sobre el derecho a la imagen el nuevo Reglamento de Protección de Datos?


En el nuevo Reglamento, tanto la imagen, como la voz tienen la consideración de datos de carácter personal, y como tales quedan protegidos.

El tratamiento de los datos de carácter personal, y, por tanto, la imagen, están sujetos a protección y su tratamiento solo puede realizarse cuando exista un consentimiento expreso e inequívoco por parte de su titular.
En definitiva, para la publicación de imágenes (fotos) o vídeos de una persona, esta deberá habernos prestado su consentimiento previo.

PUBLICACIÓN DE IMÁGENES Y VÍDEOS SIN CONSENTIMIENTO EN INTERNET

Con la popularización de Internet y las redes sociales, se están presentando muchos casos en los que una persona ve como aparece en imágenes o vídeos sin haber dado su consentimiento.

Es preciso recordar que no puede publicarse la imagen de una persona sin su autorización, y que esta autorización debe ser demostrable.

En el caso de las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Youtube…), las propias empresas ofrecen la posibilidad en sus términos legales de controlar el contenido que se publica a través d ellos debidos ajustes de privacidad.

El Reglamento General de Protección de Datos te otorga el derecho a acceder a ellos, rectificarlos o suprimirlos si lo deseas. Cada página o red social establece de qué forma puedes ejercer este derecho.

También tienes derecho a oponerte directamente a el tratamiento de tus datos y al alcance que de este se haga.

Por otro lado, contamos con el llamado “derecho al olvido”, regulado en el RGPD, y que nos capacita para impedir que se difunda nuestra información personal a través de Internet.

Este derecho puede ejercerse dirigiéndonos directamente a la empresa/medio/red que está difundiendo dichos datos para solicitar su eliminación. Todos ellos, deben contar con un proceso claro y accesible para poder ejercer este derecho de forma efectiva.

Si no obtenemos la debida respuesta, o bien no se hace caso a nuestra petición, podremos acudir a la Agencia Española de Protección de Datos para pedir su amparo.

Difusión de vídeos con contenido de violencia machista


Caso aparte merece el tema de la difusión de vídeos con un contenido de violencia machista.
De modo genérico, la difusión de vídeos de carácter íntimo sin el consentimiento de las personas que en él aparecen, se considera un delito, gracias a la reforma del Código Penal de 2015, en concreto, en su artículo 197.

En el propio preámbulo se establece que:
“Se modifican los delitos relativos a la intromisión en la intimidad de los ciudadanos, con el fin de solucionar los problemas de falta de tipicidad de algunas conductas. El vigente artículo 197 contempla como delito, por un lado, el apoderamiento de cartas, papeles, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos de naturaleza personal de la víctima y, por otro lado, la interceptación de cualquier tipo de comunicación de la víctima, sea cual fuere la naturaleza y la vía de dicha comunicación interceptada. Ambas conductas exigen la falta de consentimiento de la víctima.

Es decir, aunque las imágenes en inicio se obtuvieran con consentimiento, no está permitido que después se divulguen las mismas (redes sociales, webs, WhatsApp…) sin que haya un consentimiento expreso.

En el caso concreto de lo vídeos relacionados con la violencia machista, recientemente han tenido gran repercusión en los medios, sobre todo tras conocerse la apertura de un expediente sancionador de 150.000 euros por parte de la Agencia de Protección de Datos contra uno de los cinco miembros de “La Manada” por la divulgación de un vídeo de la víctima.

A raíz de ello, la Agencia Española de Protección de datos propone establecer un protocolo para que la víctima de violencia de género pueda solicitar directamente la retirada del vídeo en un plazo de 24 horas, tal como nos explica Iñaki Pariente de Prada.



Con respecto a nuestro derecho a la propia imagen, debemos tener claro que la legislación actual protege el uso que se dé de la misma, y que, por tanto, podemos ejercer un control efectivo sobre el uso que de nuestra imagen se haga.

Por ello, es muy importante ser conocedores de nuestros derechos para poder ejercerlos y protegerlos siempre que consideremos que se han vulnerado.

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